La modalidad virtual con la cual, debido a las medidas para frenar la proliferación de la covid-19, se desarrolló el tradicional Día de Campo de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) no modificó el habitual programa. Como todos los años, Catalina Aguaysol -sección Fitopatología- realizó las evaluaciones de enfermedades foliares en híbridos comerciales de maíz de los ensayos de macroparcela ubicados en Overo pozo (departamento Cruz Alta, Tucumán).
Se evaluaron Tizón de la hoja (Exserohilum turcicum), Mancha gris (Cercospora zeae-maydis), Mancha blanca (Phaeosphaeria maydis), Mancha café (Physoderma maydis) y Royas. Además, aquellas enfermedades que afectan el tallo y la raíz.
También presentó las enfermedades que surgieron en el cultivo de poroto, para la misma localidad, como la presencia de Podredumbre carbonosa (Macrophomina phaseolina) en estado de plántula y enfermedades foliares como Mustia hilachosa (Rhizoctonia solani), Bacteriosis común (Xanthomonas axonopodis pv. Phaseoli) y, en siembras tardías, la presencia de Mancha angular (Pseudocercospora griseola).
Sebastián Sabaté -sección Manejo de Malezas- hizo una breve reseña sobre las condiciones en que se realizó el control de malezas en la pasada campaña de maíz y de poroto. Recalcó las complicaciones ocurridas luego del período seco de diciembre y de las lluvias torrenciales de enero, que limitaron el éxito de algunas estrategias de manejo en maíz. Además, presentó resultados sobre las experiencias que viene realizando la Eeaoc para el manejo de Borreria, maleza perenne que representa un importante problema en los barbechos para granos en el NOA.
Por otro lado, mostró avances sobre las posibles herramientas para manejar las malezas que afectan al poroto mungo, cultivo de amplio crecimiento en la región.
Gonzalo Robledo comentó sobre los ensayos que la sección Suelos y Nutrición Vegetal lleva a cabo durante la presente campaña en el cultivo de maíz. “Durante los últimos años se pudo observar que aproximadamente el 50% del total de muestras que ingresan a nuestro laboratorio presentan valores de fósforo (P) disponible por debajo de los valores críticos para este cultivo (P Bray I crítico para Maíz: 13 ppm). Por ello, en la subestación Monte Redondo se evalúa el efecto que tienen distintas dosis de P sobre los rendimientos de la gramínea estival”, contó. Por otro lado, dijo que en el laboratorio se puede observar un gran número de muestras ingresadas, que presentan bajos contenidos de materia orgánica: “y como el azufre está muy ligado a esta, en otros ensayos -también en la subestación- se está evaluando el efecto de este elemento sobre los rendimientos en el maíz”. Respecto del nitrógeno, dijo que en lotes comerciales en los cuales se sembró maíz sobre distintos antecesores como cultivos de servicios -incluyendo también un barbecho invernal- se instalaron ensayos de dosis crecientes de N, para ver cómo es la respuesta del cultivo al agregado de este elemento según antecesores, tanto leguminosas como gramíneas. “Los resultados de estos ensayos estarán disponibles luego de la cosecha próxima”, adelantó.
Diagnóstico
El especialista se despidió recordando que para un correcto diagnóstico de la fertilidad química (nutrición) resulta necesario un buen muestreo de suelo, para mayor exactitud del dato analítico.